Top 5 de veces que me perdí

Por si algún día comienzo con la demencia, dejaré algunas vivencias que recuerdo con mucho cariño,

Así como tengo defectos muy marcados, una de mis virtudes es que soy un mapa andante y me puedo ubicar por calles con facilidad.

Esto no indica que no me pierda, a veces la orientación falla; pero a estas alturas, en donde me dejen, puedo darme una idea de a dónde tengo que ir para llegar a mi destino.

Roberto me dice que le diga por donde, pero yo soy partidaria del método rudo: para aprender, tienes que hacer.

Y antes de moverme por la ciudad, desde que empecé a salir sola en la adolescencia vaya que me he perdido por la ciudad. Así que por si el “Alzheimer”, voy a dejar mi top 5 de veces que me he perdido:

#5 EN SANTA ANITA

Allá por el 2015, salí del trabajo y a Doña Vergas se le ocurrió aventurarse y tomar la 30 directo para regresar a su casa. Nunca había tomado el camión por donde trabajaba y cuál fue mi sorpresa que me fui en la dirección contraria. Esto estaría bien si no hubiera sido el último camión y ya no salía ningún otro en dirección contraria. Eran casi las 11 de la noche y ya no había transporte público y no traía dinero para pagar un taxi, aparte de que me daba mucha inseguridad.

Para mi suerte, en ese tiempo se estaba poniendo de moda el uso del UBER. Me metí a una Farmacia Guadalajara de 24 horas, descargué la app, puse los datos de mi tarjeta de nómina y pude pedir el Uber que me llevó a mi casa.

#4 – CUANDO ME PERDÍ CON JACQUELINE PARA IR A LA PILA SECA, DESDE CUCEI (hay entrada del blog referente a este tema https://lucyvalucyviene.wordpress.com/tag/jacqueline/)

De CUCEI al centro de Tlaquepaque, no debería haber pierde: sales derecho por Marcelino García Barragán y llegas a Tlaquepaque, pero no sé porqué me estupidicé y le dije que tomáramos un camión, del que nos bajamos a dos cuadras porque no se iba por donde pensaba que se iba, y pedí un Didi. Aunque no fue por mucho tiempo que nos perdimos (bueno, yo la perdí), fue una historia que vale la pena recordar.

Como cuando Ryoga solo tenía que verse en el patio trasero de su casa para pelear con Ranma

#3 – CUANDO ME PERDÍ CON MI MAMÁ EN LA CENTRAL NUEVA CUANDO ÍBAMOS A TLAQUEPAQUE

Aquí yo tenía 16 años y mi mamá me dejó en la Comagon que se llevaba a cabo en el Refugio Tlaquepaque. Tomamos el tur, pero cual fue la sorpresa, que como era domingo, el tur cambiaba su ruta por la vía recreativa y mi mamá nos perdió, llevándonos hasta la central nueva. Le preguntó que si estábamos cerca de El Refugio y el chofer le contesta que no, que está muy lejos, pero que si queríamos, nos podía llevar de regreso sin cobrarnos.

Entonces nos subimos pero cuando bajamos, igual nos perdimos y caminamos mucho. Les empezamos a preguntar a los prestadores de servicio social que se encontraban en la vía recreativa hasta que llegué a mi destino.

#2 PERDIDAS EN EL CERRO DE LA REINA DE TONALÁ

Corría el año 2010, y mi amiga Pili y yo teníamos que realizar un trabajo para la asignatura de difusión cultural sobre los lugares de Tonalá. Así que un día fuimos temprano para realizar la colecta de información y tomar fotos. Al menos yo nunca había ido a Tonalá, entonces comenzamos a turistear por todos lados. No sé cómo, ni porqué, ni en qué momento, terminamos en la cima del cerro de la Reina. Es más, sigo tan desubicada que no me atrevería a decir que era el cerro de la reina

Cómo éramos estudiantes de bachillerato, no teníamos dinero mas que para el camión y terminamos en el cerro como a la 1 de la tarde durante la primavera. No traíamos agua ni nada. Entonces, vi un tanque de agua y me puse a beberle directamente para no morir deshidratada. Después de

La perdida, la deshidratación fueron un espanto, pero eso si, las risas y la sesión de fotos como buenas adolescentes no faltaron.

#1 VOLVÍ A LA CENTRAL NUEVA

La vez que si sentí el terror, fue cuando me perdí yendo a una posada de un amigo de mi hermano, allá por CUCEI también, pero no recuerdo donde andaba que tomé un camión y terminé perdida en la central nueva. No sabía ni donde estaba y comencé a caminar sin rumbo, hasta que encontré los camiones. Como ya pasaban de las 10 de la noche, en mi desesperación me subí a un camión que decía CENTRO… y así finalmente llegué a la posada.

¿Dónde te has perdido?

[Reseña][Libro] El alfabeto del racismo mexicano

Nuevamente, aunque pongo reseña, en realidad escribo las enseñanzas y reflexiones que me dejan los libros que leo.

El alfabeto del racismo mexicano es un libro escrito por el doctor Federico Navarrete Linares.

A través de la cotidianeidad, los mexicanos disfrazamos el racismo y el clasismo con satira, burlas, y solemos herir a los más allegados: familia y amigos; y si se “agûitan” es que no aguantan la carreta.

En lo personal me llamaron la atención dos temas que se discuten mucho pero que ninguno queremos admitir: sobre el color de la belleza, el paternalismo que sentimos hacia los indígenas.

“El aparheid de nuestra publicidad demuestra hasta qué punto la beauty/belleza se ha racializado en nuestro país y se asocia con todo lo que es imported/importado, y por ello, debe ser better/mejor, a menos que resulte chino, desde luego (ver sinofobia). Y tal como las modelos que no tuvieron la fortuna de nacer blonde/rubias deben recurrir al peroxido y a la ingeniería corporal para aproximarse al ideal de belleza único (ver televisiónb), los consumidores acudimos corriendo a los almacenes a comprar los productos que nos volverán más cosmopolitan/glamourosos…”

Ese fragmento sobre la belleza y de la presión que sentimos para cumplir un cánon que no corresponde a un estándar, justo porque los mexicanos venimos en todos los tamaños, formas y colores. Como el clásico: ¡Ni pareces mexicano!, ¿Cómo debe ser físicamente un mexicano? Al final de todo, el “cómo debe lucir un mexicano” sigue siendo un estereotipo más.

FOTOGRAFÍA: Hola mx FUENTE: https://www.hola.com/us-es/celebrities/20211125314210/eugenio-siller-actor-quien-mato-a-sara-entrevista/

Otro de los muchos puntos que toca El alfabeto del racismo mexicano, es sobre los movimientos indígenas que se sublevan por alguna causa y que muchos piensan que son manejados por el gobierno o alguna otra entidad, pareciendo que los indígenas no pudieran pensar por si mismos, rebelarse contra el sistema o luchar por sus derechos; y al mismo tiempo, parecen más malandros o delincuentes por el mismo racismo; siendo ellos el grupo más expuesto al racismo mexicano.

Tenemos que trabajar todos muy duramente para erradicar esas frases, palabras, que aunque pareciera que estamos jugando o echando carreta, tienen profundas raíces que pueden llegar a lastimar a nuestros allegados.

Dar el ejemplo

Una frase que rodea a muchas personas es -Sé más maduro que el – , -tu pon el ejemplo-, -no dejes que te afecte-, y cuando al fin uno dice algo o explota, el que se ve como malo o inmaduro es uno.

“Educar con el ejemplo es la única forma en la que realmente se educa” se ha llevado demasiado lejos y ha costado silencios, corajes y en algunos casos hasta baja autoestima, dependiendo de los casos.

¿Cuántos padres de familia no les han dicho sobre todo a los hermanos mayores que deben ser el ejemplo de los menores o hasta del vecino? No es responsabilidad de nadie ser el ejemplo de otro, y debe dejarse de confudir con hacer las cosas bien.

-Debes sacar buenas calificaciones, debes mantener el temple frente a otros, debes permanecer delgada, no fumes, no bebas, no salgas de noche, no te embaraces, no salgas con muchos, debes hacer todo perfecto-; y si eres mujer las buenas costumbres prevalecen.

La línea de separar el perfeccionismo no debe difuminarse con lo referente a hacer las cosas bien en tu trabajo o escuela y con el ámbito personal. Cuando realizamos cierta actividad adquirimos compromisos que no deben dejarse de lado; cumplir fechas de entrega, realizar determinado proceso para garantizar la calidad de nuestro producto o servicio, etc…

Que se juzgue a las personas en función de lo que hacen o dejan de hacer ¿es algo de lo que debemos estar al pendiente? No debería ser de esa forma.

Asimismo, la justificación de malos comportamientos de familiares, amistades o parejas, bajo el argumento de que nosotros debemos ser el ejemplo y pilar para ellos y ayudarlos a pesar de las ofensas o violencia que sufrimos de su parte, no debe ser excusa para soportar esos tratos. Es válido acercarlos al lugar donde le brindarán la ayuda profesional que necesitan, pero recuerda que NO ERES UN CENTRO DE REHABILITACIÓN O LA MADRE TERESA DE CALCUTA. Sé responsablemente afectivo.

El especímen femenino homo sapiens sapiens mostrada en la fotografía lleva poniendo el ejemplo desde los tres años, hasta que hace un par de semanas, esa frase de -debes ser el ejemplo- se repetía en la casa, en el trabajo y con las amistades, y le reventaron los ovarios del coraje. Se les acabó su madre Teresa. Que las personas hayan tenido vidas difíciles, jamás justificará las faltas de respeto a las personas. (al fin entiendo las frases filosóficas con una foto tuya, pero era necesario porque todo eso que he escrito, lo reflexioné a lo largo de estas semanas)

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