Mestizaje

La marea de diversidad que existe entre el color negro y ocre, recorre las calles de París y La Habana. Caminan y posan como la dualidad perfecta, como la dualidad innata. La misma mirada y el mismo semblante, que emanan la fusión del olor del tabaco humeante y el vino blanco que se sirven en la sobremesa del hombre que ambas conocen. Son la creación perfecta, una hecha por el lado oscuro de la luna, y la otra por la cara más brillante de ella. Pareciera una venganza para mí, cuando ambas me fruncen el ceño, la igualdad de su expresión me hace remembranza de que, sin una, no existe la otra. El lado oscuro de la luna cayó sobre mí una tarde en París, y juntos hicimos el más extraño ritual pasional para completar la mitad que le faltaba. Entre sus manos y sus caricias, entre los besos de sus labios mulatos, y su mirada perdida en la mía, entre los gemidos y demás sonidos que se desvanecen en las sombras de su cuerpo, veo como de su vientre emana la luz ocre. Nueve meses después la luna se ha completado en su forma perfecta. Madre e hija, los dos lados de la luna, nuevamente, recorriendo las calles de París y la Habana.

 

Una prosa narrativa que escribí para uno de los talleres Luvina, ya me hicieron los comentarios necesarios, igual elegí dejarlo como está, ya que es parte de la escritura. Inspirado en Lunaris de Francis Picabia.

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Autor: Lucifer

Soy una persona que le gusta hacer introspección, investigar sobre "cosas" (cualquier cosa), así que este espacio será un reflejo de mi aleatoriedad en la vida.

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