¿Tolerancia o innovación?

Me vuelvo a sentir prisionera. Pareciera que no importa a dónde vaya, o más bien, a dónde escape, la historia se repite una y otra vez.

Pareciera que la tolerancia no es una de mis mayores virtudes, pero estamos los jóvenes entee un grupo de viejos que adoran ser viejos, y tener sus ideas de viejos.

Por eso la historia es cíclica, y los jóvenes progresistas que somos hoy, seremos los viejos chochos obsoletos del día de mañana.

Pero por mientras… ¡A quejarnos se ha dicho!

P.D. Que viva el home office… VIVAAAA!

Escrito en memoria de aquéllos que se renunciaron el otro día. Nunca leerán esto, pero al menos yo sé mi cuento

Los momentos más felices

Justo quería dejar un recordatorio acerca de los momentos más felices y de los que he sentido añoranza últimamente.

Cuando no tenía nada, pero aún así me venía caminando debajo de la lluvia atravesando la plaza tapatía.

O cuando iba al Instituto Cabañas a tocar la batería, llegando con en bicicleta y regresando a mi casa en ella.

Tampoco puedo olvidar las grandes caminatas por Obregón para ir del trabajo a la casa.

Los momentos más felices para mi, son aquellos donde estoy con mi persona favorita: conmigo misma y mis dos piernas que me llevan a todos lados.

Posdata: Debo caminar más.

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