Dar el ejemplo

Una frase que rodea a muchas personas es -Sé más maduro que el – , -tu pon el ejemplo-, -no dejes que te afecte-, y cuando al fin uno dice algo o explota, el que se ve como malo o inmaduro es uno.

“Educar con el ejemplo es la única forma en la que realmente se educa” se ha llevado demasiado lejos y ha costado silencios, corajes y en algunos casos hasta baja autoestima, dependiendo de los casos.

¿Cuántos padres de familia no les han dicho sobre todo a los hermanos mayores que deben ser el ejemplo de los menores o hasta del vecino? No es responsabilidad de nadie ser el ejemplo de otro, y debe dejarse de confudir con hacer las cosas bien.

-Debes sacar buenas calificaciones, debes mantener el temple frente a otros, debes permanecer delgada, no fumes, no bebas, no salgas de noche, no te embaraces, no salgas con muchos, debes hacer todo perfecto-; y si eres mujer las buenas costumbres prevalecen.

La línea de separar el perfeccionismo no debe difuminarse con lo referente a hacer las cosas bien en tu trabajo o escuela y con el ámbito personal. Cuando realizamos cierta actividad adquirimos compromisos que no deben dejarse de lado; cumplir fechas de entrega, realizar determinado proceso para garantizar la calidad de nuestro producto o servicio, etc…

Que se juzgue a las personas en función de lo que hacen o dejan de hacer ¿es algo de lo que debemos estar al pendiente? No debería ser de esa forma.

Asimismo, la justificación de malos comportamientos de familiares, amistades o parejas, bajo el argumento de que nosotros debemos ser el ejemplo y pilar para ellos y ayudarlos a pesar de las ofensas o violencia que sufrimos de su parte, no debe ser excusa para soportar esos tratos. Es válido acercarlos al lugar donde le brindarán la ayuda profesional que necesitan, pero recuerda que NO ERES UN CENTRO DE REHABILITACIÓN O LA MADRE TERESA DE CALCUTA. Sé responsablemente afectivo.

El especímen femenino homo sapiens sapiens mostrada en la fotografía lleva poniendo el ejemplo desde los tres años, hasta que hace un par de semanas, esa frase de -debes ser el ejemplo- se repetía en la casa, en el trabajo y con las amistades, y le reventaron los ovarios del coraje. Se les acabó su madre Teresa. Que las personas hayan tenido vidas difíciles, jamás justificará las faltas de respeto a las personas. (al fin entiendo las frases filosóficas con una foto tuya, pero era necesario porque todo eso que he escrito, lo reflexioné a lo largo de estas semanas)

¿Todos deberíamos opinar?

Parece incongruente mencionar en un espacio de libre expresión como un blog personal, que toda la gente no debería opinar. Y esto es falso, ya que la libertad de expresión existe como un derecho universal.

La opinión ayuda a tener un criterio propio basado en nuestras experiencias e información.

Desde pequeños se nos fomenta a hablar y no escuchar, y todo lo queremos calificar desde nuestra perspectiva y vivencias, en ocasiones, sin tener en cuenta las experiencias ajenas y sin entender el panorama del contexto de otros.

Todos podemos opinar de todo lo que queramos, pero en las últimas décadas las redes sociales y foros de discusión parecen ya no tener límites en el respeto y otros valores. Pareciera que el estar detrás de una pantalla, sobrepasa el querer accionar un debate enriquecedor para fomentar el aprendizaje, a solo querer tener la razón y ser aprobados por nuestro pensar, dando la ilusión de cambiar al mundo con el “gran aporte intelectual” que le hemos otorgado a la humanidad.

Para las personas que generamos algún tipo de contenido en la internet sin importar la finalidad, somos vulnerables al escarnio público y debemos estar conscientes de que cualquier comentario, foto, entrada, etc… puede ser criticable y no debemos esperar que todas las personas estén de acuerdo con nuestro punto de vista, porque aquí se detiene el progreso y el aprendizaje, no obstante, es importante discernir si el dar nuestra opinión realmente hará un cambio, o si solo queremos ser aceptados y crear controversia con lo que decimos.

Aunque tengamos la posibilidad de someternos al escarnio, no significa que dentro de la norma social sea correcto atacar a los opinantes demeritando sus acciones.

En todo caso, la opinión pública debemos tratar que sea informada, y de preferencia objetiva, con la finalidad de evitar la desinformación que se mueve casi a la velocidad de la luz en los diversos medios de información a los que tenemos acceso.

Hay colectivos basados en hechos, que a través de las redes pueden hacer masivo el conocimiento de un movimiento en favor de los derechos humanos, aunque en la práctica el verdadero cambio se logra a través de las acciones y luchas, y aunque el internet sirve como un medio par unirnos, en realidad, la práctica es la que va a cambiar nuestra situación en el mundo.

Antes de que opinemos, podemos ser críticos con nosotros mismos y preguntarnos ¿qué hemos hecho para cambiar la situación de la que nos quejamos? ¿Mi opinión fomentará el diálogo y el aprendizaje, o solo es un ataque para salirme con la mía?

El silencio no permite el cambio, sin embargo, la sobreinformación a la que estamos expuestos, también puede provocar un efecto Photo by Anete Lusina on Pexels.com

No todo en la vida se debe monetizar…

Hace unos días, vi la publicación anterior en FB “No se enamoren de los emprendedores, esas cosas ni sentimiento tienen, es más, a la primera oportunidad te van a convertir en su empleado”.

Como todo en esta vida, no todos los emprendedores entran en esta categoría, muchos tienen ética en sus acciones, pero otros no.

Hace un par de meses leí el libro del autor Austin Kleon, “Sigue avanzando: 10 formas de mantenerme creativo en buenos y malos momentos”, y en uno de los capítulos, narra como tendemos a alabar a las personas en términos de mercado: ¡Ay que rico pastel, deberías venderlo!, ¡Que bonita pintura, puedes crear tu negocio!, ¡Tienes muy buena mano, deberías abrir una estética! etc…

Concluye con que antes la gente tenía pasatiempos y ahora son “ingresos extra”. Ya si tienen más curiosidad, pueden darle una ojeada al libro. Pero eso va matando la creatividad, porque lo que antes veías como un escape, se puede convertir una obligación y le quitará lo divertido.

No quiero dar la idea equivocada de que emprender es malo, todo lo contrario. El problema va cuando ya vemos posible oportunidad de negocio a todo, y no dejamos fluir nuestra creatividad en una actividad, solo por ver dinero en ella.

Así he perdido la confianza de muchas personas, y como vulgarmente se dice, se me han caído varios ídolos por esta razón. Simplemente uno no quiere monetizar con algunas actividades por razones personales, y este tipo de emprendedores pueden llegar a ser muy tóxicos con sus comentarios, aludiendo a ese “positivismo tóxico”.

Una vez me sugirieron monetizar este blog. No descarto la idea, pero son de las pocas cosas que considero terapéuticas y un lugar donde puedo escribir lo que yo quiera y cuando yo quiera.

¡No dejes que tus pasatiempos sean esclavizantes! No todo debería monetizarse.

La falta de autenticidad

Al igual que en la entrada anterior, una de las cosas que pensé, analicé y comprobé a lo largo de éstas semanas, es la falta de autenticidad que existen en las personas de mi círculo.

Veo que pocos son aquéllos que se atreven a salir del pensamiento de la burbuja, o de ese sesgo cognitivo de arrastre (en el que la opinión de los demás nos arrastra a pensar lo mismo, a pesar de que pensamos distinto).

Hacen lo que el amigo les aconseja que hagan, mienten en haber visto algo que no han visto (una película, por ejemplo), se apresuran por tener o por hacer los planes de los demás aunque no lo tenían ni siquiera planeado con tal de ser “los mejores” (dizque), o haciendo comparaciones de quién es más alto, más fuerte, más esto o lo otro. ¿No es desgastante acaso? Yo no podría vivir complaciendo los pensamientos y gustos ajenos, ni rechazar mi esencia o como soy, por el hecho de “encajar” y de ser “aceptada”

Pero lo que más me aterra de esa idea, es que es notorio el desgasta en esas personas. Y me desgasta (desgastaba) a mi, el tener que escuchar sus aspiraciones forzadas, fingiendo una sonrisa para no desanimarlos en una meta… forzada.

Si te consideras una persona que piensa fuera del molde, que no te preocupa quedar bien, que no copia los estilos o vivencias ajenas por una competencia insana, escribe un comentario, porque necesito salir de ese círculo que me rodea y conocerte mejor. Necesito personas así en mi vida con urgencia.

¿Cuál es la edad límite para aprender?

Todo el tiempo se pregunta sobre cuál es la edad límite para aprender a gimnasia, a nadar, estudiar una licenciatura, etc… Y hay límites. Cuando tu no sabes leer palabras simples a los seis años ya estás atrasado con respecto de tus compañeros. Se dice que no hay una edad límite para aprender a hacer cosas nuevas o saber nueva información.

Hay casos de personas que se gradúan de alguna carrera a los 80 años o más. Otros que empiezan en alguna disciplina deportiva cuándo ya están en la tercera edad y así muchas historias similares.

Aunque también me invade el sentimiento de que cuando uno aprende y no enseña nada, es como si fuera aprendizaje vacío y cero significativo.

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Bajo la premisa de que aprendemos todos los días y que uno nunca deja de aprender algo nuevo todos los días, y que ese conocimiento puede venir de donde menos te lo esperas, para poder enseñar tienes que aprender para estar actualizado.

Quise escribir esto porque pienso que todavía estoy en un proceso de aprendizaje en el que puedo enseñar algunas cosas, pero algunas otras donde me piden consejo en ocasiones, estoy verde, y aún no poseo una verdad más cercano a lo absoluto. Y que es peligroso a mi parecer, que esas personas que buscan consejo recurren a uno, sea lo más cercano a la verdad que puedan obtener. Mejor la terapia la verdad, pero no siempre lo ven de esa forma.

Sigo aprendiendo, y creo que me quedan muchos años de aprendizaje todavía, pero quiero que llegue ese momento donde tenga que enseñar más de lo que aprendo, y que ese momento llegue en el tiempo preciso, sin prisas ni nada.

Lo de siempre por favor (super en Walmart) #todoOnline

Debido a la pandemia,a que no tenemos carro, a los precios inflados en las tiendas aledañas y su pobre surtido, a veces hasta caducado, hemos hecho la costumbre de pedir el supermercado online.

Veo demasiadas ventajas, una de ellas es que al menos en Walmart, te llevan el supermercado gratis los jueves en compras mínimas de 500 pesos. Incluso hay opciones de apps en las que los envíos son baratos, o hasta la opción de que si tienes transporte propio puedes usar el pickup, osea pedir el supermercado y recogerlo en un horario que te acomode.

Hace más de medio año que los jueves, sin falta, hacemos el supermercado con ellos. Siempre en la misma sucursal, siempre a la misma hora, siempre el mismo método de pago. Me he convertido en cliente frecuente.

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No sé ustedes, pero a veces cuando contratas algún servicio o compras algún producto y más si son de cadenas grandes, te mandan una encuesta de satisfacción para que evalúes la calidad del proceso de compra, que va desde el servicio al cliente, hasta la calidad de los productos que adquiriste.

En mi última compra me percaté que no me había llegado un producto que había pedido, y aparte me lo cobraron. Como siempre me envían la encuesta, esperé para hacer el comentario. Mi sorpresa fue tal que en menos de una hora, me mandaron un whatsapp ofreciéndome el producto hasta la puerta de mi casa.

A final de cuentas era un producto por el que pagué, si lo pensamos no me regalaron nada, solo me dieron lo que me tocaba, pero para mi, el servicio al cliente es primordial. En el supermercado ya tengo a una persona en especial que me ayuda a resolver cualquier inconveniente que tenga con mis procesos de compra. Ya puedo decir que soy cliente frecuente y que hasta el momento me han resuelto el 99 por ciento de inconformidades que he tenido.

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Ahora bien, es muy cierto que las grandes cadenas de supermercados han estado envueltas en muchos escándalos últimamente, y yo quiero invitar a que, de ser posible, mejor compren a pequeños establecimientos para fomentar el crecimiento de la economía local. El discurso parece contradictorio, pero al menos la zona en la que vivo actualmente, son pocos los negocios que ofrecen variedad, calidad y precios competitivos, y esa es la razón por la que dejé de comprarles.

Hay que entender que por más que unl quiera apoyar a la economía local y a pequeños negocios, muchos de sus precios pueden llegar a ser abusivos.

Justo hace unas semanas, tuvimos una fuga de agua y para enmendarla de “mientras”, compramos la famosísima KolaLoka®. Un día antes había agregado el producto al supermercado, pero como urgía fui a la ferretería de por mi casa. Casi me caigo para atrás cuando me dijo el vendedor que la plastilina costaba 3 veces el precio que vi en el supermercado.

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Las tiendas de abarrotes tienen productos viejos y a precios altos.

¿Qué hacemos como clientes?

Tristemente, si uno quiere tener clientes en un negocio, el servicio al cliente, los precios competitivos y surtido son cosas que busco. Lo digo como cliente, no como empresaria, ni dueña de negocio.

Cada quien decide a quien comprar y está muy bien. Independientemente de si traemos mucho dinero o poquito, o de si compramos un solo peso de cilantro o nos estamos llevando mercancía como para un año, el objetivo de una empresa o negocio será vender. Así que uno como consumidor es quien pone las reglas. Si es necesario hacer una queja hay que hacerla. Si te piden que llenes un cuestionario de satisfacción, llénalo. Cuenta las cosas buenas y las cosas malas, porque la crítica constructiva podrá hacer que siempre el consumidor sea el primer lugar y se puedan acomodar los servicios, precios, entre otros, para beneficio de los consumidores.

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¿El supermercado tendrá siempre mejor calidad y servicio?

Yo creo que no. Cuando vivía con mi abuelito, que es una zona céntrica, las tiendas tenían muy buenos precios, había mercados bien surtidos, y las personas eran amables conmigo y mi familia. Cuando mi familia iba supermercado era como una vez al año y eso era mucho, porque siempre tuvimos acceso a todo tipo de neceseres.

Cuando me fui a vivir en pareja, tampoco nos hizo falta nada. A dos cuadras teníamos un mercado con todo lo que te imagines a granel. Eran precios económicos, mercancía fresca, los del negocio siempre muy amable. A veces íbamos al supermercado, pero era mas bien por “ideas”, no por mera necesidad

El problema (yo lo veo como problema) que he vivido en los últimos tres años, es que, a kilómetros a la redonda, no hay ni un solo mercado, los pocos negocios que hay no ofrecen ni buen servicio, ni buenos precios, ni buen producto. Por eso, mi única opción viable y económica es el supermercado y he tenido solo buenas experiencias.

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Podemos entonces concluir que si hay mercados o pequeños negocios cerca de ti, que realmente ofrezcan todo lo que tu quieres y necesitas, allí es donde debemos comprar. Siempre exige calidad en todos los sentidos, nadie te está regalando nada. Hay opciones, por ejemplo en México, la PROFECO, que auxilia al consumidor con cualquier irregularidad en los productos y servicios. Está bien ayudar a las PyMEs(pequeñas y medianas empresas), pero que eso no cueste calidad.

Después seguiré platicando las broncas que he tenido en algunas demandas que he hecho. Pero eso será para otra entrada 😉

Renuncié por dignidad

Hace ya varios años, que comencé un pequeño emprendimiento de dar clases particulares desde primaria hasta universidad de matemáticas, física y otras ciencias. Me ha ido bien y si saco dinero suficiente para ciertos gustitos. Es raro el caso de tener problemas con mis estudiantes, al contrario, les gusta mi trabajo, y la mayoría de las veces lo hago a domicilio, y ellos me recomiendan a otras personas que lo necesito y así es como mi red se ha ampliado.

Aunque si doy clases privadas a niños y niñas de primaria, raramente acepto un trabajo así porque de verdad trabajar con niños es otro rollo. Se necesita una verdadera vocación y grande paciencia. Me llegó la oportunidad. Ya estaba trabajando con la hija de la persona que me contrató y me pidió que si también le incluía al niño. Claramente le había advertido que yo (para ese entonces) NUNCA había trabajado con niños pequeños, así que yo no le podía garantizar algún avance en su desempeño académico, aún así acepté el trabajo.

Y así… estuve por años trabajando con los hermanos. Era claro que como son chicos, son inquietos y no mantienen la concentración, detalles que la mayoría de los niños tienen.

Pasó el tiempo y la señora me contrató no solo para clases de matemáticas, sino de todas las materias que tenían. Nuevamente no tuve problema en aceptar porque los contenidos temáticos en niveles básicos y medios está muy fácil, y no por presumir pero tuve muy buenos maestros, así que a pesar de que ya hace una década que terminé le preparatoria, tengo todo como si me lo hubieran enseñado ayer. Y comencé a ayudarlos a los dos, con las tareas de tooooodo lo que les dejaban.

Con el tiempo me empecé a aburrir y enfadar porque los niños no conocen autoridad. Una de las gotas que derramó el vaso ocurrió a finales del año pasado. Cabe aclarar que el niño “nunca me ha querido”. Es de esos niños que literalmente juega hasta 9 horas de videojuegos al día, no pone atención en clases, es maleducado etc… entonces lo primero que dice cuando me ve es -AY no que flojera-

Pero me valía un poco, y terminó de valer cuando hace aproximadamente dos meses, se puso a hacer un berrinche culpándome de que yo le había gritado. Afortunadamente su tía estaba escuchando todo y lo regañó. Ya no quise regresar a dar clase a él por lo malcriado que era. Pero yo creo que le necesidad fue la que me llevó a platicar con su mamá, y me prometió ella que eso no volvería a suceder. Y sí. Mejoró bastante su comportamiento.

Pero llegó el punto en el que ya no era enseñarle a hacer las cosas, sino hacer las cosas por el; de recibir llamadas de su mamá enojada diciendo que no había hecho toda la tarea, cuando en realidad las agendas los maestros las suben a mitad de semana y yo iba a principio de semana. Y exploté el viernes pasado. Así que simplemente le dije que ya tenía otros planes y que no la podía seguir ayudando.

Ya había dejado de ser maestra de ciencias, a ser la niñera de unos niños berrinchudos. Una situación que me causó estrés por lidiar con niños que no valoran el esfuerzo que hacen sus padres para tenerlos en buenas escuelas y pagarles maestros particulares, y con padres que se les hace más fácil dejar la educación de sus hijos en manos de otras personas, queriendo que uno sea el padre/madre de ellos, cuando eso es una responsabilidad que no me corresponde a mi.

La bronca fue el último día que platiqué con la señora, al final me pidió disculpas y ella dijo que haría la tarea faltante (desde allí se ve la mala educación, en lugar de poner a su hijo a qué hiciera sus deberes).

Soporté humilliación al darle oportunidad a un niño de hacer sus berrinches y que se saliera con la suya. Comentarios despectivos. Incluso para llegar a la casa tenia que caminar un buen rato porque no hay transporte que deje cerca, y al estar las calles solas hasta uno se pone en peligro.

Hasta eso no me disgustaba el trabajo, hasta que me llenaron de responsabilidades que no eran mías. Cabe aclarar que me ofreció duplicar o hasta triplicar el sueldo que me estaba dando, incluyendo pago para transporte… pero por supuesto en ese momento entendí que algunas de las personas que son ricas de cuna, no entienden que hay cosas que no tienen precio; yo le decía a mi novio que aunque me pagara 1000 pesos por hora, no regresaría, porque ya no se trataba de una cuestión económica, sino persona; una situación en la que ya tenía que lidiar con responsabilidades que un padre o una madre deberían tener hacía sus hijos.

La semana pasada (la última vez que fuí), me dejaron esperando una hora, porque los papás no sabían el horario del niño (hace clases extracurriculares). Para mi es una falta de respeto que me tuvieran esperando por su mala organización.

Es algo que me pesa porque sí disfrutaba lo que hacia, me pagaban bien $$$$, en temporadas de exámenes iba y me traía mi bonchote de dinero, y la señora era muy amable (a pesar de sus arranques de ira cuando me decía que no había terminado la tarea por cuestiones ajenas ami).

En éstos momentos sigo dando clases y asesorías personalizadas, pero el salirme de ese confort y de ese ciclo me ha hecho pensar reinventarme y comenzar otro emprendimiento. Me he dado como límite ésta semana para hacer algo que me guste todavía más y que también me deje más dinero. Comenzar a hacer otras cosas es fastidioso porque uno se acostumbra a una rutina o una normalidad. Pero justo éstas situaciones son las que te hacen crecer más.

En éstas semanas tal vez esté más “bruja” (desconzoco si éste término todos lo conocen, pero se aplica cuando uno casi no tiene dinero), pero en definitiva estaré más tranquila y con más ganas de hacer las cosas.

Por cierto, curiosamente ahorita llegó un señor a mi casa repartiendo hojas de papel con sus datos porque hace diferentes trabajos como de albañilería, plomería, etc… dice que trabaja los domingos y hace presupuestos. Lo tomaré como una señal “divina” de que debo ponerme las pilas, y no desistir, ya que siempre que uno empieza de cero, al menos en mi experiencia, vienen cosas mucho mejores.

¡Es momento de volver a emprender!

Sustos que dan gusto…pero a otras personas.

En los últimos días me he preguntado sobre lo mala que puede llegar a ser la gente. En específico me pregunté a mi misma sobre cómo reaccionarían las personas al saber que yo estuviera embarazada.

El ser madre es algo que jamás he querido, no quiero en este momento y no querré en el futuro, y cuando las personas me interrogan sobre eso y mi respuesta es clara (les respondo porque me preguntan, solo por eso), sacan comentarios del tipo:

— Aún eres demasiado joven, puedes tener después.

— Eso dices ahora, pero después te arrepientes

— La vida de una mujer es completa cuando tiene un hijo.

— Te vas a quedar sola, un hijo te hará compañía toda la vida.

Entre otras cosas. Desde el punto de vista y las épocas en las que vivieron esas personas puedo entender el porqué piensan de ésta manera. No obstante, la mayor razón para no tener un hijo pareciera ya casi una cuestión de orgullo. Porque solo en el caso muy hipotético de estar embarazada, más que felicidad o lo que se espera del momento de tener un bebé, serían comentarios como:

— Te lo dije, sabía que te arrepentirías

— Ay si, la que no quería tener hijos

— Al fin ya eres una mujer en todos los sentidos

El embarazo es una situación que muchas mujeres NO DESEAMOS, y que muchos por el morbo y las ganas de tener razón, desean que uno se encuentre en la situación mencionada. Photo by Garon Piceli on Pexels.com

Por decir algunas pavadas que se me ocurre que las personas dirían (en su mayoría mujeres). Solo veo sus rostros llenos de morbo y felicidad, de cómo desearon y lograron que yo tuviera el mismo destino que parece ser marcado para todas las mujeres, sin importar las aspiraciones profesionales y/o personales que algunas tenemos.

Y si… es más difícil conseguir un embarazo que no conseguirlo, y si ambas partes en una relación sexual se cuidan, al menos que estés bien salado, te resultaría todo en un embarazo.

Y si (por dos)… Nunca le daré el gusto a los demás morbosos, sin aspiraciones personales, y que solo desean ver sufrir a los demás para ver saciadas sus ganas de tener la razón, de decirme esas pavadas de que al fin voy a tener hijos, porque realmente es algo que no deseo y que afortunadamente y en el peor de los casos, existe el aborto.


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